Damos gracias a Dios por todas las personas que están superando la enfermedad y son ejemplo de esperanza, especialmente por la Hermana Ana María y su testimonio de vida.

Entre las tinieblas y la incertidumbre que ha pintado el coronavirus esta primavera de 2020, unos destellos: los aplausos en los hospitales para los pacientes extubados o para los que reciben el alta; las gracias emocionadas aunque sin abrazos de quienes se han recuperado de una enfermedad invasiva y que no muestra piedad. Entre la oscuridad para el colectivo de personas mayores, a los que ataca con más virulencia y rencor, una luz, amplia, brillante, esperanzadora: la sonrisa de Italica Grondova, 102 años, recuperada del Covid-19 tras veinte días ingresada, «La inmortal», apodo recibido en el hospital de Génova donde fue tratada. En España, las sonrisas son las de María, Ana María y Amador. Con y sin patologías, bajas defensas y altas edades. Supervivientes del Covid-19.

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