Las Hermanas Esclavas eligieron a la Superiora General para los próximos seis años.

    

     La Familia de la Beata Catalina de María ya tiene una nueva Superiora General para el sexenio 2018-2023, la Madre Inés Tessi, de 49 años de edad y 32 de vida religiosa, como Esclava del Corazón de Jesús.

     Fue elegida en la penúltima sesión de la Asamblea del XXI Capítulo General en la Casa de Ejercicios Espirituales “Catalina de María”, en la ciudad de Córdoba (Argentina). El Capítulo comenzó el 3 de enero y finalizó el 25 del mismo mes.

     Una vez celebrada la misa, que fue presidida por Monseñor Ricardo Seirutti, la Asamblea Capitular se reunió para elegir a quien gobernaría el Instituto durante los próximos seis años.

     Después del anuncio del nuevo nombramiento, la Madre Inés destacó la importancia de confiar en Dios, ponerse en sus manos y dejarse sostener con confianza; al mismo tiempo que expresó a su comunidad de hermanas lo siguiente: “De algo estoy segura y es de que Dios nos quiere felices”.


      A continuación, podemos leer el testimonio de Mercedes Paredes Monzón, profesora de nuestro colegio, que participó en el Capítulo General junto a otros diecinueve laicos más.

     “Mi experiencia estos días ha sido muy positiva y enriquecedora. He tenido la oportunidad de participar, junto a diecinueve laicos más, en la reflexión común a cerca de diferentes temas concernientes al Instituto, así como de hacer propuestas para mejorar la marcha de nuestras comunidades.

     Desde el primer momento me he sentido muy acogida y querida por todos. Ha sido una experiencia preciosa de darme cuenta de que, aunque nos separa un océano, tenemos un lenguaje común en el carisma del Amor y la Reparación.

     También he podido hacer memoria de mi paso por el Instituto y reconocer que hoy soy la persona que soy gracias a cada una de las hermanas que han pasado por mi vida y han ido dejando en mí su sello.

     Realmente hemos vivido estos días como una gran familia, la familia de Madre Catalina, donde cada uno ha expresado su opinión, vivencias, ideas…, para llegar, entre todos, a plantear diferentes propuestas. Me he dado cuenta de la gran riqueza que es compartir en familia, donde hermanos y laicos son complementarios, corresponsables en la transmisión de este Carisma tan hermoso que Dios nos confió en Madre Catalina.

     He vuelto a Madrid con una enorme ilusión y entusiasmo, al ver tantas ganas de seguir creciendo cada día y tantos deseos, en cada una de las hermanas y de los laicos, de dar lo mejor de sí mismos.

     Me traigo los deberes de hacer lo posible por acortar las distancias físicas, para pensar juntos, compartiendo recursos y experiencias en el desempeño de esta misión que nos une. En esto, creo yo que nos van a ayudar mucho las nuevas tecnologías.

    Gracias a las hermanas por haberme dado la oportunidad de participar y, a todos y cada uno de los miembros capitulares, por hacerme sentir realmente en casa en los días que he estado junto a ellos”.